In Blog, Ser Madre

Justo ayer mi hijo (de 15 años) me hizo uno de esos «regalitos» que se hacen a esa edad y que me hizo reflexionar de nuevo sobre el tema de ser madre. Tenemos una relación muy honesta y nos decimos cosas que yo nunca me atreví a decirles a mis padres (aunque las pensé). Esto a veces da como resultado que mis hijos me digan cosas que son muy fuertes y que me duelen como la de ayer. Llevaba yo un rato haciéndole preguntas sobre algo y él ya harto me dijo:  «Mama, ahora mismo me agobia todo lo que dices y haces y lo único que quiero es que me dejes en paz«.

Primero sentí mucho dolor y mucho rechazo y mi primer impulso fue gritarle y castigarle pero por suerte me di cuenta de que esa no era la reacción que me gustaría tener. Así que no le dije nada y le dejé que se fuera a su habitación. Al cabo de un rato (y debo que reconocer que gracias a la ayuda de mi pareja) me di cuenta de que a mi, cuando tenia su edad, me habría encantado poderle decir eso a mi madre y quedarme tan ancha. Y bueno, a pesar de poder ver que para él es bueno ponerme límites a mi y protegerse cuando soy demasiado intrusa la verdad es que sus palabras me dolieron mucho así que me retiré yo a mi habitación a sentir ese dolor, sentirme triste y rechazada y ver que ese dolor es mi dolor y que no tiene nada que ver con mi hijo.

A mi me duele su rechazo porque yo también me rechazo a mi muchísimas veces, sino no me dolería. Si yo me sintiera muy segura de mi misma como madre (y como persona) cuando él me dice algo asi yo me diría «Bueno, está pasando por un mal momento y quiere estar solo, pero eso no significa que yo sea una mala madre.» Hoy sigo sintiendo esa tristeza pero también algo que se ha calmado dentro de mi y es que es liberador el poder pensar que mi hijo no me quiere (aunque sé que es temporal) y yo poder aceptar eso sin tener que hacer nada para cambiarlo. Y me digo a mi misma que el hecho de que el me rechace en este momento no me hace a mi menos valiosa ni como persona ni como madre. Es un tema suyo que tampoco tiene mucho que ver conmigo, sino con el hecho de que el ahora mismo necesita su espacio. Sigo explorando el tema y me digo que al fin y al cabo los hijos no están aquí para hacernos felices a los padres sino solo para encontrar su propio camino, su propia forma de ser. Y poner limites a una persona (en este caso yo) cuando la persona está siendo demasiado pesada es algo que es muy sano…¡ al menos para el!

Mi felicidad me la tengo que buscar yo sola…dentro de mi y no hacerla depender de mis hijos.

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